Santa
Teresa de Jesús, Vida, 6:
"Y
tomé por abogado y señor al glorioso San José y encomendeme mucho
a él. Vi claro que así de esta necesidad como de otras mayores
de honra y pérdida de alma este padre y señor mío me sacó con
más bien que yo le sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle
suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta
las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado
Santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de
alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer
en una necesidad, a este glorioso Santo tengo experiencia que
socorre en todas y que quiere el Señor darnos a entender que así
como le fue sujeto en la tierra que como tenía el nombre de padre,
siendo ayo, le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide.
Esto han visto otras algunas personas,
a quien yo decía se encomendasen a él, también por experiencia;
y aun hay muchas que le son devotas de nuevo, experimentando esta
verdad.
Procuraba yo hacer su fiesta con
toda la solemnidad que podía, más llena de vanidad que de espíritu,
queriendo se hiciese muy curiosamente y bien, aunque con buen
intento. Mas esto tenía malo, si algún bien el Señor me daba gracia
que hiciese, que era lleno de imperfecciones y con muchas faltas.
Para el mal y curiosidad y vanidad tenía gran maña y diligencia.
El Señor me perdone.
Querría yo persuadir a todos fuesen
devotos de este glorioso Santo, por la gran experiencia que tengo
de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona que
de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la
vea más aprovechada en la virtud; porque aprovecha en gran manera
a las almas que a él se encomiendan. Paréceme ha algunos años
que cada año en su día le pido una cosa, y siempre la veo cumplida.
Si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío."
Si fuera persona que tuviera autoridad
de escribir, de buena gana me alargara en decir muy por menudo
las mercedes que ha hecho este glorioso Santo a mí y a otras personas;
mas por no hacer más de lo que me mandaron, en muchas cosas seré
corta más de lo que quisiera, en otras más larga que era menester;
en fin, como quien en todo lo bueno tiene poca discreción. Sólo
pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere, y verá
por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso
Patriarca y tenerle devoción. En especial, personas de oración
siempre le habían de ser aficionadas; que no sé cómo se puede
pensar en la Reina de los ángeles en el tiempo que tanto pasó
con el Niño Jesús, que no den gracias a San José por lo bien que
les ayudó en ellos. Quien no hallare maestro que le enseñe oración,
tome este glorioso Santo por maestro y no errará en el camino.
Plega al Señor no haya yo errado en atreverme a hablar en él;
porque aunque publico serle devota, en los servicios y en imitarle
siempre he faltado."
San Juan
Bosco, Charlas:
"Entre
las prácticas de piedad en honor de este gran patriarca, esposo
de María, padre nutricio de Jesucristo, Santa Teresa recomienda
mucho, como eficaz medio para obtenernos su protección, el dedicarle
todo el mes de marzo, en el cual cae su fiesta [...]
Invocándolo también con jaculatorias.
Por ejemplo, durante el estudio decid en vuestro corazón: Sancte
Ioseph, ora pro me; ayudadme a ocupar bien el tiempo de estudio
y de clase. Si os viene alguna tentación: Sancte Ioseph, ora
pro me. Al levantaros por la mañana: Jesús, José y María,
os doy el corazón y el alma mía. Al acostaros: Jesús
José y María, asistidme en mi última agonía.
No olvideis que es el protector
de todos los trabajadores y que lo es también de los jóvenes que
estudian. Porque el estudio es trabajo."