San Claudio
de la Colombière, Panegírico de San José, Exordio:
"Aunque
no hubiera otra razón para alabar a San José, habría que hacerlo,
me parece, por el solo deseo de agradar a María. No se puede dudar
que ella tiene gran parte en los honores que se rinden a San José
y que con ello se encuentra honrada. Además de reconocerle por
su verdadero esposo, y de haber tenido para él todos los sentimientos
que una mujer honesta tiene para aquel con quien Dios la ha ligado
tan estrechamente, el uso que él hizo de su autoridad sobre ella,
el respeto que tuvo con su pureza virginal le inspiró una gratuidad
igual al amor que ella tenía por esta virtud y, consiguientemente,
un gran celo por la gloria de San José [...]".
Pío XII,
Alocución del 7 - IX - 1947:
"¿Queréis
amados hijos, ganar de nuevo a los hombres para Cristo y para
la Iglesia? - Para Cristo: ningún hombre ha estado tan cercano
al Redentor por lazos domésticos, por relaciones cotidianas, por
espiritual armonía y por la vida divina de la gracia, como José,
de la estirpe de David, pero también humilde obrero manual. -
Para la Iglesia: él es el Patrono de la Iglesia Universal."
San Bernardo
de Siena, Sermón 2:
"Si
toda la Iglesia está en deuda con la Virgen María, ya que por
medio de ella recibió a Cristo, de modo semejante le debe a San
José, después de ella una especial gratitud y reverencia."
"Hemos de suponer, sin duda
alguna, que aquella misma familiaridad, respeto y altísima dignidad
que Cristo tributó a José mientras vivía aquí en la tierra, como
un hijo con su padre, no se la ha negado en el cielo ; al contrario,
la ha colmado y consumado".