San
Juan Crisóstomo, Homilía sobre San Mateo, 8:
"José no se escandalizó ni
dijo: eso parece un enigma. Tú mismo hacías saber no ha mucho
que Él salvaría a su pueblo, y ahora no es capaz ni de salvarse
a sí mismo, sino que tenemos necesidad de huir, de emprender un
viaje y sufrir un largo desplazamiento: Eso es contrario a tu
promesa. José no discurre de ese modo, porque es un varón fiel.
Tampoco pregunta por el tiempo de la vuelta, a pesar de que el
Ángel lo había dejado indeterminado, puesto que le había dicho:
«Está allí hasta que yo te diga» (Mt. 2, 13)".
Santo
Tomás, Suma Teológica 3, q. 29, a. 1:
"José quiso despedir a María
no para unirse a otra mujer ni por sospechar en ella alguna falta,
sino por reverencia, lleno de un santo temor de vivir al lado
de una tan grande santidad. Y, casado con María, por el testimonio
de José se comprobó el nacimiento virginal de Cristo".